Bálsamos de CBD

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Bálsamos CBD elaborados con plantas de Cannabis de primera calidad. Estos bálsamos son ricos en Cannabidiol y son perfectos para todo tipo de pieles. Descubre toda nuestra gama de productos de bálsamos y cremas elaborados con cáñamo ecológico, estupendo para el cuidado de tu piel.

Bálsamos de CBD

Los bálsamos de cannabidiol, abreviado CBD, al igual que otros productos similares cuentan con una importante difusión actual en la medida que se han ido descubriendo y verificando sus propiedades.

Fundamentalmente se emplean en cosmética y para tratar algunas afecciones de la piel, pero también como antinflamatorio y relajante.

Estos bálsamos de cbd recomendados en el tratamiento de enfermedades de la piel como psoriasis y dermatitis y también como analgésico para calmar dolores articulares en pacientes con signos de artrosis y artritis.

Asimismo lo utilizan deportistas y atletas que padecen lesiones musculares, contusiones o traumatismos.

La primera aclaración pertinente es diferenciar los bálsamos de las cremas, pomadas y lociones, ya que, además de una consistencia diferente también varían en su forma de preparación, aunque todos se basan en el aceite de CBD. 

En el caso de los bálsamos, a diferencia de las cremas, no se emulsiona el preparado con aceite después del agregado de agua destilada e infusión de caléndula sino que, por el contrario, nunca se hidrata. 

En lugar de eso, se espesa el aceite de CBD mediante el agregado de ceras vegetales y otros aceites grasos, que le otorgan su característica oleosa. A decir verdad, esa naturaleza untuosa es lo que algunos usuarios adoran y otros detestan.

En realidad, si el bálsamo está adecuadamente preparado y equilibrado, después de unos suaves masajes sobre la piel debería absorberse la mayor parte de la solución, dejando la piel tersa pero no grasosa. 

cbd balsamos

Preparación del bálsamo de CBD:

Existe un procedimiento básico para efectuar la preparación, en el cual se puede hablar de variar la forma de obtener alguno de los componentes o las proporciones a emplear, pero siempre siguiendo una misma metodología.

Para comenzar, lo que da lugar a esta posibilidad de contar con múltiples variantes es la forma de obtención del aceite de CBD. Los principales modos de extracción, por lo menos los más utilizados, se basan en el uso de:

– un aceite comestible

– solventes líquidos

– anhidrido carbónico

El primero es el más sencillo y por esta razón está popularizado entre los usuarios artesanales.

Generalmente se utiliza aceite de oliva o aceite de coco, por su alto contenido en ácidos grasos, y la materia prima son las plantas cortadas después de la floración.

Se descartan las hojas y semillas conservando sólo los tallos, que se dejan secar. Posteriormente se remojan durante un tiempo y luego se procede a la extracción de sus componentes mediante un proceso de cocción.

Estrictamente, las semillas no se descartan, salvo para este proceso. Lo lógico es preservarlas para otros usos y elaboraciones, incluida una posible futura siembra.

Durante la cocción se agrega el aceite de oliva o coco y se mantiene el calor durante un lapso de más de una hora, al cabo del cual se obtendrá un aceite de CBD muy condensado.

El aceite así obtenido tiene una estabilidad relativamente precaria, por lo que debe almacenarse en forma rápida en un recinto fresco y seco y se recomienda usarlo sin demora.

A continuación es conveniente llevar a cabo un proceso de purificación del aceite, lo que se realiza mediante procedimientos de filtrado que eliminan la clorofila, algunas grasas y otros derivados no deseables.

Antes del purificado el líquido es de un color más oscuro y presenta un olor fuerte, pero luego de pasar por los filtros se consigue un aceite de color más claro y con un aroma más suave, que denotan su mayor grado de pureza.

Continuamos con la descripción de la elaboración del bálsamo y luego se considerarán los restantes métodos de extracción del aceite.

La sustancia que se utiliza para espesar el aceite de CBD y lograr la densidad superior del bálsamo es la cera de abejas, que además aporta sus propiedades intrínsecas de carácter antiséptico, antibacteriano y antibiótico.

Esta cera natural se derrite y se agrega al aceite purificado, mezclando hasta obtener la consistencia balsámica. En esta etapa se incorpora también la Vitamina E, que integra habitualmente estos preparados.

Cuando el producto final va a ser destinado a un público vegano, que no tolera la cera procedente de insectos, se puede utilizar en su reemplazo ceras vegetales como la candelilla, que cuenta con similar calidad y prestaciones.

Otros componentes naturales que suelen integrar la formulación de los bálsamos más utilizados son: manteca de cacao, extracto de salvia o romero, aceite esencial de vainilla de Madagascar, manteca de karité, aceite de semillas de cáñamo prensado en frío.

Estos ingredientes tienen por objeto complementar sus propiedades básicas o potenciar algunos de sus efectos curativos tales como el analgésico, antinflamatorio, antiséptico, relajante, suavizante o cicatrizante.

En sus versiones comerciales, los bálsamos de CBD incluyen en sus prospectos el detalle de todos los componentes presentes en su fórmula, así como la indicación de las propiedades terapéuticas y la posología en cuanto a dosis, cantidades y frecuencia de aplicación.

Podemos volver ahora a las formas de extracción del aceite de CBD, de las cuales sólo se había mencionado la primera y más simple. Las dos restantes, son usualmente formas industriales de obtención, ya que se debe manipular solventes y dióxido de carbono.

Extracción por solventes:

Generalmente se utilizan alcoholes como el etanol, butanol o propanol, en los cuales se hierve la materia prima vegetal para extraer el CBD. La solución obtenida se filtra y a continuación, por un procedimiento de calor y vacío se elimina el solvente restante hasta lograr un caldo concentrado en CBD.

Este método presenta dos inconvenientes importantes: primero, el caldo elaborado es rico en muchos otros componentes diferentes del cannabis, adquiridos por arrastre, además del CBD. Segundo, trabajar con solventes a alta temperatura es potencialmente riesgoso y peligroso.

Extracción por anhidrido carbónico:

Es el método preferido de los laboratorios, dado que permite conseguir un aceite de superior calidad. 

Es sabido que el dióxido de carbono (CO2) se comporta como un gas a temperatura y presión normales y cuando se congela alcanza un estado sólido conformando el llamado hielo seco o hielo carbónico. 

Cuando su presión y temperatura aumentan por encima de los valores denominados críticos presenta un estado intermedio entre líquido y gaseoso. Por ser un estado alcanzado de esa manera se llama “supercrítico”.

En estas condiciones el fluido exhibe propiedades de ambos estados y por lo tanto se comporta como un solvente. 

En un recipiente se sumerge entonces la materia verde, mientras un acumulador vierte el dióxido supercrítico formando una mezcla.

Finalmente, un elemento llamado separador recoge el conglomerado, elimina el dióxido de carbono y aísla un extracto pastoso de CBD.

Este método presenta algunas ventajas porque se opera a menores temperaturas que con los procedimientos de cocción y los solventes, conservándose mejor el contenido de terpenos y dando como resultado un aceite más pródigo en constituyentes benéficos.

La desventaja que puede señalarse tiene que ver con el costo, ya que se requieren instalaciones más sofisticadas y la dirección técnica de un profesional químico. A cambio, se adquiere un producto de mejor calidad.

Usos de los bálsamos de CBD:

Los bálsamos de CBD se utilizan en forma tópica sobre la piel y se aplican con masajes suaves y sostenidos hasta lograr la total absorción dérmica.

Por sus facultades antioxidantes, analgésicas y antinflamatorias están indicados para calmar dolores articulares, musculares, reacciones alérgicas, quemaduras, enfermedades de la piel como dermatitis, herpes, psoriasis, acné y también como antiséptico y estabilizador para personas que se han practicado tatuajes recientes.

En todos los casos el efecto del bálsamo es local, por lo cual no presenta contraindicaciones, consecuencias secundarias ni riesgos de ninguna clase.