CBD para el dolor crónico

Muchos estudios sobre el CBD indican su uso para aliviar distintos tipos de dolor, así como disminuir las inflamaciones asociadas a diversas enfermedades. Específicamente, el CBD para el dolor crónico es recomendado por sus propiedades analgésicas y sus casi nulos efectos secundarios.

Es una alternativa completamente natural a medicamentos a base de opiáceos, que pueden generar adicciones, y cuyo coste es considerablemente más alto.

El CBD, o cannabidiol, es un compuesto químico no psicoactivo procedente del cannabis. Su procesamiento resulta en un aceite cuya concentración varía de acuerdo a lo que se quiera tratar.

Por lo general, el aceite de cannabidiol se mezcla con un aceite base (como el de coco, o incluso también con aceite extraído de las semillas del cáñamo) y los productos finales se administran de distinta forma. Normalmente, se colocan bajo la lengua una o dos gotas del CBD y el compuesto actúa internamente.

El cuerpo humano tiene un sistema llamado endocannabinoide, que produce por sí mismo cannabinoides (los receptores CB1 y CB2) en el cerebro y el cuerpo. Los receptores CB1 del cerebro controlan entre otros sistemas las emociones y los receptores CB2 regula el sistema inmunológico.

CBD para el dolor crónico, cómo funciona

La utilización del CBD promueve la activación del sistema endocannabinoide logrando que los receptores naturales del cuerpo corrijan su función y la mejoren mediante la creación de más endocannabinoides naturales. Así, el CBD para el dolor crónico actúa y alivia los dolores y relaja los músculos.

Pero el CBD también influye sobre la regulación del dolor, que controla el sistema endógeno opioide. Igual que el sistema endocannabinoide, este es un depresor del sistema nervioso central.

Si se lo activa es capaz de producir efectos analgésicos, pues interfiere con la señal de transmisión del dolor, es decir, las señales nocipeptivas.

Es así que el CBD interviene para aliviar distintos tipos de dolor, el crónico entre ellos. El dolor crónico es aquel que tiene una permanencia en el cuerpo no menor a las 12 semanas.

Las causas pueden ser múltiples, y suelen originarse por lesiones corporales (al menos son las más comunes): un esguince, una fractura, una lesión, trastornos del sueño, fibromialgia, etc. El dolor crónico habitualmente es severo y crea una disfunción vital en quien lo padece, llegando muchas veces a inhabilitar a la persona.

Aunque a veces nos acostumbramos al dolor, este no debe descuidarse. El CBD para el dolor crónico es tan eficaz porque influye directamente sobre los centros de dolor del sistema nervioso, a través de los receptores CB1 y la anandamida, repartidos en todo el cuerpo.

La anandamida es una molécula del sistema endocannabinoide humano, y fue la primera molécula de este tipo en ser descubierta, en 1992. Cuando el cerebro la libera y se une a los receptores CB1, ejerce una función calmante. Y cuando el CBD está presente, esa función se optimiza y se potencia, de allí que los efectos calmantes del CBD logren llegar a cualquier parte.

Pese a todo, los estudios sobre el CBD siguen haciéndose, pues aún no se conoce todo lo que este compuesto puede hacer por la salud.